El iluminado camino de Lucybell


Lucybell ha cambiado. Luego de que Marcelo Muñoz y Gabriel Vigliensoni abandonaran el grupo en 1999, y posteriormente su baterista, Francisco González, decidiera emprender el año pasado su carrera solista, no cabe duda de que nos encontramos con una banda bastante distinta a la que nació a inicios de los 90, y que ganaba fans con su ya mítico "De sudor y ternura".

De los miembros originales, sólo queda hoy su voz y guitarra Claudio Valenzuela, que aporta la identificación de la banda con su público más antiguo, y que también debemos reconocer, es parte importante del proceso creativo de la banda.

Sin embargo, para quienes seguimos a Lucybell desde sus orígenes, es evidente que la música del grupo ha evolucionado bastante desde el sonido influenciado fuertemente por el rock británico durante los 90, hasta la propuesta musical que hemos conocido en sus últimos discos. Los más críticos dicen que el sonido contemporáneo de Lucybell es más "comercial", debido al proceso de internacionalización que ha vivido la banda en el último tiempo. No obstante, yo difiero de esa visión y centrándome en su disco "Lúmina" del 2004, pienso que lo que ha pasado con la música de Lucybell es que ha crecido y ha madurado durante estos años.

Lúmina representó un viaje de instropección de la banda que les permitió descubrir y plasmar en sus 13 canciones un sonido más íntimo y personal. Fue como el lapsus necesario para olvidarse por un rato de la necesidad de componer hits, para transcribir en acordes y frases lo que pasaba en ese minuto por sus mentes creadoras. Coincidencia o no, este disco marca el posterior alejamiento de Francisco González, que permitió la llegada de Cote Foncea, ex- baterista de Dracma.

Qué viene ahora?. A priori veo una evolución de la banda hacia un rock más directo y tradicional, y cada día más alejado de la electrónica. Veamos qué pasa.

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